jueves, 19 de julio de 2018

POEMA A LA VEJEZ

En el interior de un ruidoso café
Un anciano se apoya sobre un velador;
Un periódico ante él, iluminado por la soledad.



Y en el desprecio de su miserable vejez
Piensa qué poco gozó de los años
Cuando tuvo vigor, y elocuencia, y belleza.

Ha envejecido tanto; lo siente, lo ve.
El tiempo de su juventud, como si hubiera sido ayer,
pasó. Qué velozmente, qué velozmente.


Medita en cómo ahora se ríe de él la Sabiduría;
Y cómo fió siempre-¡qué locura!-
De esa embustera que le decía:
‘Mañana, tienes mucho tiempo’.


Recuerda impulsos que contuvo; y el sacrificio
De su felicidad. De su insensata prudencia
Se burla hoy cada ocasión perdida.

…Hasta que de tanto evocar el pasado
se adormece. Hundido
sobre el velador solitario…


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